lunes, 6 de febrero de 2012

MODELOS DE INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD SOCIAL

¿En el ámbito de la actividad científica, qué es un modelo? “El concepto modelo refiere a una representación esquemática y simplificada de  la realidad, de manera que ésta resulte más comprensible. Como ya se dijo, esta realidad  no  es  evidente  sino  que,  por el contrario,  está  mediada por nuestra  estructura   cognitiva  y  nuestros  esquemas mentales y, en este sentido, recurre  en  un  mecanismo  de  simplificación  en  el que se  conserven  las  partes  y  las relaciones que se consideren pertinentes” (Bárbara Peisajovich: 2008)

En los tiempos contemporáneos se han formulado diversos modelos para la interpretación de la realidad social, entre ellos el positivista, empirista, conductista, sistémico, estructural-funcionalista, dialéctico, globalista etc.  Aquí nos ocuparemos de los tres últimos.

MODELO ESTRUCTURAL-FUNCIONALISTA

El estructural-funcionalismo o funcionalismo estructural es un modelo integrado a partir de los aportes del estructuralismo (con base en el positivismo organicista de Spencer) y del funcionalismo (con base en la acción social de Max Weber), el mismo que explica y justifica la existencia de la sociedad, su naturaleza, su dinámica y competencias. Parte de la idea que la sociedad es un todo orgánico, una estructura, cuyos componentes o partes se interrelacionan y cumplen determinadas funciones. Vale decir,  el propósito fundamental  de la sociedad es asegurar el mantenimiento del orden y la estabilidad social, y que las funciones de cada una de las partes de la sociedad   organizada como   estructuras a diversos niveles, deben servir para mantener ese orden y esa estabilidad.

POSTULADOS BÁSICOS

Los principales postulados, mediante los cuales el estructural-funcionalismo trata de explicar el desarrollo de la vida social,  son los siguientes::

- Existe una analogía de la vida orgánica con  la vida social. En este sentido se toma como modelo las funciones de los organismos biológicos para aplicarlas a los organismos sociales.

- Las funciones  que los grupos sociales realizan tienden a hacerse más especializadas, interdependientes y eficaces,  en tanto la sociedad crece y se desarrolla en niveles más complejos de organización.

- Las acciones conscientes e inconscientes de los individuos provocan una movilidad y función de la sociedad.  Las acciones en referencia conforman la serie de funciones que al interior de la sociedad realiza un individuo, según su status social, la cultura y el grupo social al cual pertenece.

Para el estructural-funcionalismo es muy importante destacar la primacía del contexto sobre la acción, del sistema sobre sus componentes y enfatizar las funciones integradoras y de adaptación que hacen posible la sobrevivencia de los individuos y el conjunto de la estructura social. Conceptos como estructura, función, funciones latentes, funciones manifiestas, organización social, grupos primarios, grupos secundarios instituciones sociales,  objetivo, valor, integración, adaptación, papel, status, conflicto, movilidad y cambio, pero sobre todo la imagen de la sociedad  como  conjunto  constituido jerárquicamente por subsistemas en los que  la  acción está
“ordenada”, se han hecho comunes y han sido aceptados como categorías de análisis gracias al estructural- funcionalismo.

De modo general los postulados funcionalistas plantean que las partes se explican en función del todo y que la forma en que éstas se explican es a través de sus propias funciones. El orden de un sistema social es definido por esta teoría como la adecuación entre medios y fines, orden que tiene un carácter estructural y se da en grados.

ANÁLISIS DEL SISTEMA SOCIAL:

*Todas las sociedades se consideran integralmente como sistemas de partes interrelacionadas. El análisis estructural funcional distingue tres tipos principales de interrelación:

-Interrelación como simple interdependencia de las partes entre sí. Una modificación en una parte componente del sistema, determinará repercusiones en el resto del sistema. Una investigación revelará en cada caso la existencia, extensión y profundidad de las repercusiones.

-Interrelación como ajuste o desajuste recíproco de las partes. Como ajuste se refiere al buen funcionamiento de la estructura global o parcial, desajuste al mal funcionamiento y disfunción.

-Interrelación como adecuación de las partes de la estructura global a un valor o sistema de valores centrales que se erigen en el rasgo o rasgos definitivos de la sociedad misma.

*Los sistemas sociales tienen una dimensión dialéctica, en tanto existen conflictos y contradicciones inherentes a la estructura social. El análisis estructural funcional reconoce dos tipos de conflictos:

-El conflicto institucionalizado previsto y aceptado en el marco     normativo de la sociedad. P.ej. la huelga que plantea una lucha reivindicativa  (aumento   salarial, más vacaciones, etc.), de mejoras dentro del sistema.

-El  conflicto que  surge  en  relación a  un   proceso de  cambio. En  este  caso   el conflicto expresa la existencia de un desajuste que pone en riesgo  al sistema. Los grupos ya no aceptan el  sistema de  valores  vigentes  y  más  bien  propugnan   su cambio.

*El cambio es propio de  los sistemas  sociales  en  cuanto  éstos son sistemas de acción. Gran parte del comportamiento de los integrantes del sistema está orientado hacia el futuro, hacia objetivos, gratificaciones, y logro de aspiraciones.

*Todos los sistemas de vida real son sistemas abiertos, en tanto mantienen intercambios e interrelaciones con otros sistemas y con el contexto en general.

*Todos los sistemas están sometidos a cambios desde el exterior por sus interrelaciones e interdependencias con otros sistemas. Ningún sistema controla totalmente su propio presente ni su futuro. Si bien los sistemas sociales por una parte tienden a persistir en un equilibrio móvil, por otra parte tienen incorporado el cambio, el cual se produce en forma gradual con las respuestas de adecuación o adaptación.

CONCLUSIÓN.

El estructuralismo y el funcionalismo son dos concepciones unidas en el  análisis de los fenómenos sociales. El Estructuralismo considera que no hay un hecho social  que no suponga una estructura, la misma que esta conformada por el modelo orgánico que plantea un paralelismo entre la organización y la evolución de los organismos vivos, la organización y la evolución de las sociedades.

El Funcionalismo considera a la sociedad como un sistema formado por partes interdependientes; donde el cambio de una parte afecta a otras y al sistema en su conjunto. La sociedad busca el equilibrio y los intereses que se presentan en ella, actúan para mantener la tranquilidad y el orden.

El Estructural-funcionalismo sostiene que el propósito de la sociedad es el mantenimiento del orden y la estabilidad, y que la función de las partes de la sociedad, según el modelo en que estén organizadas, sirve para mantener ese orden y esa estabilidad.
El positivismo ha contribuido al desarrollo del estructuralismo y del funcionalismo. Su limitación ha sido el utilizar el método de las ciencias naturales para explicar la sociedad y sus problemas.

El modelo funcional-estructuralista es criticable por no  estimar en toda su extensión los conflictos, los cambios sociales, el problema del poder y sobre todo la cuestión económica. Más bien,  ha servido para justificar y mantener el orden existente de la sociedad capitalista  dándole una excesiva atención al concepto de equilibrio, al punto que cualquier alteración o disfunción es considerada nociva para el orden establecido. 

MODELO DIALÉCTICO

El modelo dialéctico se funda en la interpretación marxista de la sociedad. Comparte con el modelo estructural-funcionalista la categoría estructura, sólo que su preocupación no es el equilibrio  de la estructura o del sistema, sino su radical transformación. De acuerdo a sus teóricos, el modelo permite comprender el fenómeno de los cambios históricos (materialismo histórico) y de los cambios naturales (materialismo dialéctico).Todos ellos regidos por las leyes de la dialéctica.

A continuación los postulados básicos del modelo dialéctico: Totalidad, cambio y contradicción:.

La totalidad

El postulado totalidad señala la comprensión de la sociedad en forma global, sin fragmentar el análisis hasta los límites de lo absurdo. En la realidad nada ocurre de manera aislada; todo se relaciona y se condiciona. La estructura y dinámica de la sociedad sólo puede ser aprehendida en su integridad y esencialidad por la ciencia, si se toma en cuenta la interdependencia y condicionamiento recíprocos de sus elementos componentes y su relación con la totalidad.  En este sentido, y como sostenía Marx, la totalidad referida a la ciencia social misma, nos lleva a considerarla no como un saber compartimentado, fragmentado, sino como una ciencia unitaria de la sociedad; ciencia que comprende aspectos económicos, sociológicos, antropológicos, pero en la que estos aspectos figuran como “disciplinas y no tan sólo como las facetas de un mismo problema y de una misma ciencia: la ciencia social.” Los hechos o fenómenos de la realidad social,  por sus características particulares y por su comportamiento autónomo,  son comprendidos como totalidades en la totalidad social y ésta igualmente comprendida en la totalidad en general.

El cambio o movimiento

Desde Heráclito de Efeso  ya se advertía que la realidad era dinámica y cambiante, vale decir dialéctica, por lo que optó por sostener que en la realidad social y en la realidad en  general nada permanece estático, todo deviene, todo pasa y se transforma. Hay sociedades donde sus instituciones y formas de vida se presentan aletargadas, estables o detenidas en el tiempo, lo que corresponde o a sociedades fuertemente conservadoras o a sociedades marginales; sin embargo en ellas también se habrá de producir cambios o innovaciones “a la corta o a la larga” por reacciones internas de sus componentes o por las relaciones intersocietales o interculturales. Lo cierto es que el cambio puede ser lento o puede ser rápido y hasta violento; entonces se puede estar tratando de procesos de evolución y de revolución.

La contradicción.

Las cosas cambian por la contradicción entre sus componentes o contradicción  entre ellas mismas como componentes de la totalidad. La sociedad cambia por la contradicción que se produce entre sus grupos y clases componentes debido a la diferencia de intereses.. En las sociedades de clases como la nuestra, las diferencias fundamentales son las condiciones materiales de existencia. Y son estas diferencias que se traducen en relaciones entre individuos explotadores e individuos explotados las que generan las contradicciones o conflictos, denominados luchas sociales o luchas de clases.  

Los postulados de totalidad, cambio y contradicción  han contribuido  a la determinación de las leyes de la dialéctica que pasamos a enunciar:

-Ley de la unidad y lucha de contrarios, ley que explica que en la realidad todo esta compuesto por parejas de opuestos en lucha continua, lo que genera movimiento y cambios.

-Ley del cambio de cantidad en cualidad, ley que explica que el aumento o disminución de la cantidad de materia cambia la cualidad de las cosas y viceversa.

- Ley de la negación de la negación, ley que establece que la negación preside todos los cambios  en triadas dialécticas de contrarios: tesis (afirmación), antítesis (negación), síntesis (negación de la negación), producto que se constituye en un nuevo punto de partida.   

La primacía de las condiciones materiales de existencia

A los postulados de totalidad, cambio y contradicción se liga el postulado de la primacía de las condiciones materiales de existencia, el mismo que  en el modelo dialéctico se  pone de relieve como la premisa fundamental de todo trabajo de análisis social. Los  hombres   concretos con su acción social y sus condiciones materiales de vida se constituyen en el centro de toda explicación realista, objetiva. El hombre no sólo como ser natural sujeto a los determinismos naturales, sino también  como ser social activo que  produce y reproduce su vida social en determinadas condiciones materiales de existencia., vale decir un ser influido  por un contexto de condiciones materiales, pero al mismo tiempo un ser influyente sobre el mismo contexto.

El antagonismo entre fuerzas productivas y relaciones de producción

El modelo dialéctico, más allá de todo esquematismo, sostiene que  lo que determina cada período del desarrollo social  no es el grado de desarrollo técnico ni la evolución en las capacidades productivas, sino el tipo de relaciones sociales  existentes en el más amplio sentido. Este postulado se funda en la distinción que social e históricamente es más importante la acción del hombre y no la evolución de la tecnociencia o de los objetos de trabajo, como si éstos no fueran producto de los hombres o parte de las mismas relaciones humanas. “Lo que realmente indica, por ejemplo, el cambio de una organización social es la sustitución de las relaciones de producción por otras diferentes (…), lo que define una época histórica es la naturaleza de las relaciones que se establecen entre los hombres. Por eso las relaciones de producción no implican únicamente la producción de bienes, sino que en un sentido global son relaciones (...) que integran su actividad vital, y en cuyo logro formulan múltiples exigencias (...) relativas al tiempo de trabajo, a las condiciones de trabajo, a las formas de cooperación y subordinación sociales; no interesa solamente el producto bruto, sino también la manera cómo se obtiene y se lo distribuye socialmente (Vega Cantor R. 2008).

El conflicto social como motor de la dinámica humana

“La historia de todas las sociedades que han existido hasta ahora, es la historia de la lucha de clases”, es la famosa expresión con la que comienza el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, sentando para la posteridad la afirmación programática que el conflicto social es el motor de la dinámica humana en la historia.

Para los dialécticos, la  afirmación  de la lucha de clases no es una simple receta para aplicarla en cualquier situación y momento,  sin examinar  sus condiciones específicas y sin comprender que la noción de lucha de clases debe ser construida mediante la interacción de la reflexión teórica y la acción. El análisis que Marx hace de “la  sociedad como un organismo dividido en clases”, donde cada una de las cuales ocupa un lugar en la producción y cumple una determinada función “jerarquiza cierto tipo de relaciones sociales con las otras clases, defiende sus intereses, genera una serie de valores ideológicos y “culturales”, además que contribuye a “examinar las formas de conciencia social, la ideología, el Estado, etc. (Vega Cantor, R. Ob. cit.).

Para Marx, las clases no son entes a priori, sino que históricamente se constituyen en el proceso del conflicto social, asumiendo identidades y confrontación de intereses a partir de la comprensión de las formas y mecanismos de dominación, y de explotación “Resaltar el papel de las clases es romper con una interpretación mecanicista de la historia, que le asignaría a fuerzas “objetivas” externas distintas a los hombres mismos y por encima de ellos, una determinación fatalista. Una teoría de las clases enfatiza que la acción de los sujetos conscientes es el verdadero motor de la historia, aunque esa actuación se desenvuelva en condiciones objetivas, sobre las cuales los hombres actúan y que de hecho, para mal o para bien, modifican con sus acciones, sea para reforzar las condiciones y relaciones de una sociedad, sea para transformarlas.” (Vega Cantor, R. Ob.cit.)

El modelo dialéctico es una concepción y un  instrumento para un estudio no puramente contemplativo de la realidad social, sino más bien crítico, puesto que reivindica el rol protagónico de los hombres como sujetos del progreso y transformación de la realidad en la  perspectiva del establecimiento de una sociedad de bienestar general, “donde el libre desarrollo de cada uno sea condición del libre desarrollo de todos” (Marx.1975).
  
MODELO GLOBAL

Cada cierto tiempo, cuando recrudece la crisis estructural del sistema capitalista, o  cuando la emergencia de alguna alternativa amenaza su existencia, entonces los teóricos modernizantes y postmodernizantes  aparecen relanzando al sistema capitalista en el mundo con propuestas  “novedosas” ( plan Marshall, Alianza para el Progreso, TLCs) que sostienen que “el camino al desarrollo se origina y debe ser seguido en términos de los modelos de los Estados Unidos y Europa”, vale decir el modelo  liberal o neoliberal, ahora llamado global o globalizado.  Así  fue con el surgimiento del socialismo en 1917, con la crisis mundial de 1929, con las guerras mundiales,  con la crisis energética de los años 70, o con los procesos de descolonización del mundo y las revoluciones nacionales que han minado las bases del  sistema capitalista.

Los defensores de la globalización capitalista sostienen que esta es una realidad en los términos de la influencia que se deriva de los sistemas de redes de comunicación, y la difusión de los valores de los países hegemónicos del sistema. Influencia que también se refleja en las áreas de lo ideológico y lo económico. La globalización entendida como el proceso de proliferación del comercio global, los flujos de inversiones y las conexiones de comunicación en un mundo de aceleradas innovaciones tecnológicas.
El mexicano José Vargas Hernández sostiene enfáticamente que: “El modelo neoliberal de globalización prioriza una política económica mundial de libre mercado que deja a las empresas en libertad de acción bajo una competencia por el dominio de los mercados globales, en detrimento del marco regulatorio de los Estados nacionales minimizados  en acción política  e imposibilitados para la interacción, de tal forma que garanticen la multilateralidad del libre flujo de comercio, las finanzas y protejan los derechos patrimoniales.” (Vargas Hernández, J. 2008).

En el curso de las dos últimas décadas  se ha ido formado de manera silenciosa e invisible” un frente ideológico con el  propósito de    convencer a  la humanidad que la globalización favorecerá la felicidad universal. Tal frente tiene el soporte de las universidades, centros de información y el poder de los medios de comunicación. Precisamente el poder mediático es el que combate  a todos aquellos intelectuales, economistas y científico-sociales que no comparten con la globalización y que más bien desarrollan teorías hostiles a la misma

La crisis en el frente ideológico alternativo al capitalismo globalizador, luego del colapso del socialismo en 1989, abona a favor de la ideología neoliberal la promesa universal de una economía de libre mercado y de una política de democracia con derechos plenos. Pero como sabemos, por experiencia histórica, tal promesa resulta siendo ilusa. La libre concurrencia y la libre competencia en el mercado termina concentrando el poder económico en manos de unos pocos. Se potencia la gran propiedad y ésta deviene en transnacional. El sistema minimiza al individuo fraccionando su accionar en el colectivo social; el ejercicio de la democracia se centra en los derechos de propiedad más  que en los derechos personales, y las libertades terminan siendo expresiones más formales que reales.

CONCLUYENDO:

Hasta ahora los diversos modelos de interpretación de la realidad social han servido para justificar el orden, continuidad y modernización del sistema capitalista, actualmente globalizado. El modelo dialéctico se ha diferenciado como alternativa de transformación entre la realidad frustrante y la utopía promisora.

BIBLIOGRAFÍA. 

Castro Contreras, Juan.           Sociología para analizar la sociedad. Edit. San Marcos. Lima,1990.
Chang Pech, Cándido.            Estructural funcionalismo.Teoría critica Univ.Pedagógica Nacional
Bogotá 2009.
Marx, Carlos y F.Engels.        Manifiesto del Partido Comunista. Pekín, 1975.
Morales, Abdías y otros.         Análisis de las escuelas del pensamiento sociológico. Universidad
Bicentenaria de Aragua. Venezuela. 2011
Vargas Hernández José.          Un Estado mutante: Del estado liberal al Estado postneoliberal.
                                                Fermentum, Mérida, Venezuela.  www.saber.ula.ve... Dic. 2006.
                                                Globalización económica, mercantilismo militarista e ideología del
fundamentalismo del mercado.  www.reci.net/globalización   2008
Vega Cantor, Renan.              Teoría marxista de la historia.      Historiaymarxismo.blogspot.com
                                                2008.

lunes, 2 de enero de 2012

BALANCE DE LOS BICENTENARIOS DE LAS JUNTAS DE GOBIERNO DE AMÉRICA

El texto siguiente es un resumen de nuestra  ponencia expuesta en el Encuentro internacional sobre los bicentenarios de las juntas de gobierno de América y la rebelión de Zela en Tacna. A este Encuentro realizado en la ciudad de Tacna durante los días 18  y 19 de agosto de 2011, con los auspicios de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann,  concurrieron académicos e investigadores de los pueblos hermanos de Bolivia, Chile y Perú.



Valga puntualizar que entre los años 2009 a 2011, los gobiernos de ocho países latinoamericanos  celebraron los bicentenarios de sus procesos de independencia tomando en cuenta los momentos estelares de los pronunciamientos políticos que establecieron las  juntas de gobierno (Bolivia, Ecuador, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile y Paraguay), y  la proclama separatista (México) bajo liderazgo de la civilidad criolla. Uruguay se sumó a la celebración a finales del año 2011. Se dejó para otra eventualidad los triunfos militares posteriores, los  que culminaron con la ruptura con España colonialista y  establecieron las repúblicas.

Los gobiernos en referencia, entre neoliberales y socialdemócratas, han ignorado el rol protagónico de las rebeliones indígenas por la independencia anteriores al siglo XIX, o selectivamente, en ciertos casos,  han relegado  a tales rebeliones a la condición de acontecimientos precursores, como las rebeliones de Tupac Amaru y Tupac Catari, por citar algunas. Esto no nos debe causar extrañeza si se trata de gobiernos neoliberales, herederos de la tradición criolla: Calderón  en México y Uribe en Colombia; ni mucho menos cuando se trata de los socialdemócratas presididos por Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela, Bachelet en Chile, Correa en Ecuador,  incluyendo a la peronista Fernández en Argentina, al socialcristiano Lugo en Paraguay y al socialdemócrata José Mujica Cordano en Uruguay. La socialdemocracia histórica y la del siglo XXI se caracterizan por su cuestionamiento a los Estados republicanos por burocráticos, corruptos y antidemocráticos, ahora los denominan no inclusivos, pero en la práctica no van más allá de su modernización, lo que significa mantenerlos con innovaciones. En su lenguaje está “la reconstrucción del Estado”, más no su sustitución, esto último habría de implicar la transformación de sus bases materiales, vale decir la socialización de medios y relaciones de producción.
Lo anterior nos lleva a destacar algunos rasgos que caracterizan a los bicentenarios latinoamericanos 2009-2011: 1. Ausentismo de las mayorías nacionales en los festejos, 2. Predominio de una `percepción funcionalista en los organizadores de la celebración de los bicentenarios, 3.Más la forma distractiva que el contenido. 4. Distorsión y tentativas de falseamiento de las historiografías, 5. Presencia de España con los auspicios de la OEI.

1.Ausentismo de las mayorías nacionales en los festejos.  La euforia de la celebración de los bicentenarios latinoamericanos ha sido más de gobiernos que de pueblos; las grandes mayorías nacionales estuvieron  ausentes de los certámenes y festejos: o por desconocimiento de los acontecimientos ya lejanos o porque tomaron distancia de los protagonistas criollos.

En el año 2009, el estudio Latinobarómetro  (de la ONG Corporación Latinobarómetro, con sede en Santiago de Chile), formuló tres preguntas sobre los bicentenarios:

La primera pregunta acerca de qué país se independizó el país del encuestado, para determinar el grado de conocimiento de los ciudadanos sobre las independencias nacionales: En general, en Latinoamérica sólo el 43% de los encuestados contestó correctamente, el 37% no contestó y el 17% restante lo hizo en forma errónea. En particular, en los países donde se celebró el bicentenario, Chile con mayor grado de conocimiento, 71%; Argentina 63%, Venezuela 55%, Perú 54%, Paraguay 51%, Uruguay 41%, México 40%, Bolivia 39%,  Ecuador 39%,  y Colombia 35%. Estos resultados nos permiten inferir el nivel relativamente bajo de movilización de la población.

La segunda pregunta: ¿Cuán significativo es para Ud. el Bicentenario? : En general, Latinoamérica responde muy significativo con 57%, algo significativo 20%, no es significativo 12% y no responde 11%. De manera particular  el grado de significación mayor en los países donde se celebró el bicentenario: Venezuela 63%, México 61%, Chile 59%, Bolivia 58%, Uruguay 54%, Ecuador 52%, Argentina 51%; descendiendo Paraguay 48%, Perú 47% y Colombia 38%. Tales resultados nos indican una relativa presencia de la población  en los actos conmemorativos por sus atractivos, no obstante el promedio de conocimiento de 43%.
La tercera pregunta: ¿Como valora la influencia de España en su país desde el descubrimiento de América?: En general Latinoamérica responde positivamente en un 57%  de influencia, siendo un máximo en República Dominicana con 73% y un mínimo en Perú con 43%.  En particular en países donde se celebró el bicentenario, se percibe una influencia mayor en Venezuela con 64%, Uruguay 61%, Chile 59%, México 57%,  Colombia 56%, Paraguay 52%,  Argentina 52%, Bolivia 52%, Ecuador 44%  y Perú 43%.  
Algunos analistas, políticos y  académicos,  atentos al drama del desarrollo desigual de nuestras sociedades, y ante la alegre conformación de comisiones por los bicentenarios de  las juntas y rebeliones, llegaron a  expresar  cada quién en su oportunidad: Qué bicentenario celebrar? ¿qué celebramos?. ¿realmente tendremos algo que celebrar?.

2. Más la forma distractiva que el contenido. Como en el centenario, el bicentenario ha sido un asunto oficial, formal, carente de contenidos. En la ejecución de las actividades (jornadas académicas y artísticas, recuperación de locales históricos, inauguración de paseos, monumentos y otras obras materiales conmemorativas),   se puso de relieve el protocolo, el discurso panegírico y la nota distractiva. Faltó el análisis y el debate esclarecedor sobre los doscientos años de vida republicana cuyas consecuencias estamos viviendo: eso que afecta para bien y para mal a las grandes mayorías en el país y en el continente, un balance de sus  condiciones materiales de vida, su situación   social, su ubicación como nación y estado y como colectivo latinoamericano en el contexto internacional; además  las perspectivas que se puede trazar para el mediano y largo plazo.  Vale decir, faltó eso que es reflexión, crítica y deslinde sobre lo actuado en los doscientos años y  que es vital para las mayorías, agregando,  a esto,  la propuesta del cambio radical anhelado por los auténticos libertadores, lo cual se debe materializar con la democratización de las relaciones sociales de producción.

3. Predominio de una `percepción funcionalista en los organizadores de los bicentenarios. En torno al hecho de instauración de las  juntas de gobierno, doscientos años después, se distingue tres percepciones:

a. Percepción funcionalista. El reconocimiento y festejo de la existencia de las repúblicas  fundadas por obra de los independizadores con sus respectivos congresos constituyentes, y que tuvieron sus antecedentes en las juntas de gobierno. Con esta percepción,  se reafirma la continuidad de la  institución de la república liberal. En el caso del Perú, que no tuvo Junta de Gobierno,  una comisión oficial festejó el pronunciamiento de Zela en la provincia de Tacna como el primer grito de independencia. Como se sabe, ya por ley del Congreso Constituyente de 1828, que nombró a Tacna “Heroica Ciudad”,  se estableció que Tacna “fue el primer pueblo de la República en que resonó el grito de libertad”.
b. Percepción reformista. El reconocimiento de los doscientos años de instauración de las juntas de gobierno, pero cuestionando a las repúblicas por su orientación ideológica liberal y  por su carácter antidemocrático en la organización de la sociedad, sin que esto signifique negación de tales repúblicas. Sostiene, más bien, que la independencia está inconclusa y que hay que ingresar a una segunda fase.
c. Percepción critica  El rechazo a los festejos del bicentenario y a la determinación que la independencia fue un proceso que se enmarca en el periodo 1809-1824,  por tanto también rechazo  a la idea que otros hechos ocurridos antes del periodo en referencia son considerados precursores, o simplemente son minimizados y hasta ignorados. Sostiene que antes de 1809 hubo un largo periodo de luchas por la independencia bajo liderazgo indígena y mestizo, lo que lleva a la distinción de dos movimientos por la independencia: el primero bajo dirección indígena, en cuya expresión cimera se destaca Túpac Amaru, seguido por Túpac Catari; el segundo bajo dirección criolla que llegó triunfante con San Martín y Bolívar al establecimiento de la república. 

Las percepciones a y b tuvieron  en común el reconocimiento del bicentenario que implica fundación y construcción de la república ; en consecuencia,  celebraron el bicentenario en la perspectiva de justificar la existencia de la república con su modernización o  reconstrucción. .La percepción c rechazó la celebración, pero aceptó la conmemoración asumiendo una actitud crítica radical sobre los acontecimientos. Sostuvo que la república se fundó y se puso al servicio de los intereses de la clase criolla; consecuentemente la praxis de  esta percepción no es de reforma del sistema social republicano,  sino de su transformación. Se plantea otro proceso independentista

4. Distorsión y tentativas de falseamiento de las historiografías. El nacionalismo republicano con sus expresiones regionalistas y localistas, ha llevado a una fragmentación de Latinoamérica (lo que algunos denominan balcanización). Esto, a su vez, ha alimentado diferencias de intereses entre los Estados, seguido de conflictos con sus particulares narrativas históricas cargadas de subjetividad. Latinoamérica, unida en la independencia, devino en desunida con la construcción de las repúblicas. Los intentos integracionistas, MERCOSUR, CAN y otros aún no han superado esta situación.  Durante la celebración de los bicentenarios la percepción funcionalista llevó a la sobreestima de acontecimientos y protagonistas, como también a la minimización. Oficialmente se bajaron y se subieron próceres (Monteagudo  en   Argentina,   Zela en Perú, por citar algunos) de acuerdo con las percepciones, los intereses y compromisos de organizadores y auspiciadores. El silenciamiento de los hechos, la abstracción del personaje de su contexto, la subjetividad, son formas de falseamiento de la historia.  

5. Presencia de España, con los auspicios de la OEI. La clase gobernante de España, calculando beneficios para sus empresas y para su ubicación en la Unión Europea, tuvo la temprana pretensión de celebrar en común el bicentenario de la península con los bicentenarios de Latinoamérica, mediante un ente impulsor denominado Comisión Iberoamericana para el Bicentenario. Realmente un absurdo de la otrora España imperial por protagonizar los bicentenarios con sus ex colonias. Absurdo que oportunamente mereció el rechazo del grupo bicentenario latinoamericano. Pero España ha persistido en estar presente en los bicentenarios con los roles de observador y auspiciador. España lidera la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) y otros entes asistencialistas, lo que recuerda al Commonwealth británico; además España tiene fuertes inversiones en Latinoamérica.

Con el patrocinio de la OEI y en el marco de conmemoraciones bicentenarias  se realizó la XX y XXI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en diciembre de 2010 en  argentina y en Octubre de 2011 en Paraguay respectivamente. En la XX Cumbre el Secretario General Enrique Iglesias, en referencia a las conmemoraciones, aseveró: “Creo que estamos haciendo de ellas un instrumento útil para comprender mejor  nuestro pasado y así planificar el futuro”. En ambas  cumbres se asumió el compromiso de la ejecución del Proyecto “Metas educativas 2021:la educación que queremos para la generación de los bicentenarios” Los auspiciadores dejaron expreso: “El logro de sus objetivos contribuirá de forma decisiva al desarrollo de los pueblos y al bienestar de los ciudadanos”, obviamente en  la perspectiva de la percepción funcionalista.

Concluyendo
1..La conmemoración bicentenaria de los pronunciamientos de las juntas de gobierno de 1809-1810-1811 por la Independencia de Latinoamérica,  ha  aperturado  una nueva fase en el debate entre los cultores de la  historia funcional al sistema liberal republicano y  los cultores de la historia critica que pone en cuestión al sistema.

2. Frente a la conmemoración de los bicentenarios de la proclamación de las independencias en Latinoamérica,  la tendencia historia critica tiene responsabilidad en tres tareas fundamentales:  1. Profundizar en el  esclarecimiento radical de la orientación y resultados de los procesos independentistas en Latinoamérica. 2. Poner el resultado de la investigación  histórica al servicio del pueblo peruano y latinoamericano que lucha por la construcción del Estado latinoamericano democrático y soberano. 3. Contribuir al desarrollo de la historia como disciplina científica.

Referencias bibliográfícas
Corp. Latinobarómetro.  Informe Latinobarómetro 2009  Santiago  de Chile..
Documentos de la XX y XXI Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, años 2009y 2010.
Documentos-ponencia del Encuentro Internacional sobre los Bicentenarios de las Juntas de Gobierno de América y la rebelión de Zela en Tacna. 1809-2011.-

*Dr. en ciencias Sociales. Profesor principal de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann. Miembro del Instituto de Ciencias Sociales del Perú.

martes, 8 de noviembre de 2011

LA IDENTIDAD, QUÉ ES Y CÓMO SE FORMA / Oscar Panty Neyra

La identidad es el conjunto de rasgos que diferencian  al sujeto o a la colectividad respecto a los demás. La identidad es ese algo que somos y que vamos siendo a partir de la interacción con los otros significativos y con el contexto, lo que implica el conocimiento de nuestro origen y pertenencia; asimismo  el compartir nuestra historia, tradiciones, creencias, símbolos, valores, y modos de comportamiento.  Sólo en relación a la interacción con los otros significativos es que las diferencias y características individuales adquieren valor y se comportan como un soporte para la interacción social en general.

Como fenómeno individual, la identidad es la subjetividad que nos hace diferentes  de los otros, aun sabiendo que nos parecemos a esos otros que nos rodean. Como fenómeno social, la identidad posibilita la integración de sujetos y  colectivos de sujetos afines sobre la base  de intereses culturales comunes, lo que deviene en  la formación de identidades grupales,  nacionales y supranacionales.

Se distingue diversos tipos o modalidades de identidades: personal, sexual, grupal, institucional, religiosa, político-partidaria, clasista, regional, nacional, cultural, entre otros. Tales identidades, como diferenciación del sujeto  o colectivo de sujetos respecto a los otros, pueden ser fuertes o débiles. Serán fuertes cuando hay autonomía y pertenencia claramente definidas; serán débiles cuando carentes  de reparos sucumben ante  las influencias de los otros, por ejemplo el  sometimiento a la imposición de las empresas transnacionales, o la rápida asimilación del “dejo” de un habla extranjera.

Lo anterior nos lleva a puntualizar que la identidad no es algo estático ni  inmutable,  ni  algo que se adquiere “de una sola vez y para siempre”; sino que es un ente maleable, manipulable y cambiante. La identidad se forma en la cotidianeidad del contexto de la realidad, momento a momento. Somos y no somos, nada permanece igual; lo concreto es que vamos siendo en la realidad que es dialéctica, como que todo lo que acontece en ella también lo es.  Entonces dialécticamente la identidad se genera y se proyecta en un contexto dinámico, contradictorio y cambiante; se relaciona con los demás entes y entra en contradicciones, las que resuelve sintetizando. Así la identidad aparece renovada, pero sus relaciones con los otros significativos la llevarán a nuevas contradicciones, nueva síntesis, renovación,  y así sucesivamente.  
Aquí, en la construcción de la identidad, lo fundamental es determinar quién la construye y cómo, es decir el sujeto bajo qué condiciones y modalidades; asimismo  por qué y para qué  la construye, lo que implica precisar sus motivaciones, intereses, compromisos y fines en el contexto o trascendiendo  el contexto.  

martes, 9 de agosto de 2011

BICENTENARIO DE LAS JUNTAS DE GOBIERNO DE AMÉRICA DE 1809 -11. ¿QUÉ CELEBRAMOS?

Algunos Estados de América Latina, particularmente sus gobiernos,  han conmemorando el bicentenario de las juntas que bajo dirección criolla desconocieron a las autoridades coloniales e impulsaron un proceso autonomista que culminó con el establecimiento de los estados republicanos. En el año 2009 fueron los festejos de aniversario de las juntas de gobierno de 1809 en Chuquisaca (mayo 26), La Paz (julio 16) y Quito (agosto 10). En el 2010, siguiendo el cronograma oficial,  correspondió a las juntas de Caracas (abril 19), Buenos Aires (mayo 25), Santa Fe de Bogotá (julio 20) y Chile (septiembre 18), quedando para el  2011 Paraguay (mayo 14,). México, que no tuvo junta alguna, celebró en el año 2010 el bicentenario de su independencia (octubre 16) rememorando la  heroica insurrección popular  iniciada por el cura Hidalgo y continuada por el cura Morelos.
Dado el especial interés que sobre estos hechos han puesto tanto gobiernos como individuos y  colectivos de tendencia neoliberal, nacionalistas, socialdemócratas y algunos izquierdizantes, es que corresponde a quienes participamos de la historia crítica efectuar el deslinde en torno al carácter y significado de tales hechos y sus conmemoraciones.

Orígenes de las Juntas  de Gobierno
Las Juntas de Gobierno de 1809 -1810, incluyendo la Junta de Montevideo (1808-sept-21), se gestaron en momentos que España Monárquica vivía un vacío de poder. La invasión napoleónica a la península determinó la migración a Brasil del Príncipe Regente de Portugal Juan VI, y con él la infanta Carlota Joaquina hermana de Fernando VII de España. A su vez este rey,  que de su padre Carlos IV recibió el Poder (la corona), no tuvo el menor reparo de abdicar ante Napoleón en Bayona, quien por su parte cedió la corona a  su hermano José que se convirtió en José I para reinar en España y América. Sabemos que el pueblo español rechazó tal propósito y se insurreccionó contra el invasor francés luchando por el retorno del Rey depuesto (1808-1812). Se formaron juntas  locales y la Junta Central de Aranjuez, la misma que se trocó en Consejo de Regencia. En América los criollos,  en contradicción con las autoridades españolas inmediatas, creyeron llegado el momento oportuno para superar su condición subordinada y emprender un desarrollo autónomo,  rompiendo el monopolio comercial y reformando el  Estado. De allí que pasaron a formar las juntas de gobierno a los gritos de ¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII!
   
Las Juntas de Chuquisaca, La Paz y Quito. Acerca de la Junta de Chuquisaca, en el Alto Perú, las crónicas de la época refieren que su establecimiento se hizo al calor de los gritos de  Bernardo Monteagudo:“Muera el mal gobierno, viva el rey Fernando VII”. Así en  Chuquisaca se pretendió  el cambio de hombres cuestionando a las autoridades virreynales pero  poniendo a salvo a la autoridad real. Otro fue el caso de los  insurgentes de La Paz,  radicalizados, destituyeron a las autoridades de la corona y pasaron a la conformación de un gobierno independiente. Resultado: la represión fue diferente en estas ciudades. “En La Paz, la  insurrección  fue protagonizada por elemento indígena, y los españoles tenían por norma ajusticiar a los naturales que se alzaban en contra de sus autoridades americanas. En cambio la de Chuquisaca -revuelta intelectual, por darle un calificativo- alcanzó apoyo popular cuando la rebelión ya estaba en la calle; alguien la llamó " la revolución de los doctores" o de "los togados" (Ver La expedición de auxilio a las provincias interiores de Emilio Bidondo – Círculo Militar – Buenos Aires, 1987).
En Quito,  un grupo de criollos liderados por Juan Pío Montúfar (Marqués de Vista Alegre)   dieron partida de nacimiento a  una Junta  de Gobierno estableciendo en el acta : “Junta Suprema que gobernará interinamente a nombre y como representante de nuestro legítimo soberano, el señor don Fernando Séptimo, y mientras su Majestad recupere la Península o viniere a imperar en América”.

Esta Junta Suprema buscó consolidarse con  la adhesión de importantes provincias circunvecinas como Popayán, Barbacoas, Cuenca y Guayaquil,  además de idear posteriores proyecciones a los reynos de Santa Fe y Lima. Se trataba de avanzar de una pequeña soberanía al establecimiento de un gobierno fuerte de dimensión continental.  Se escribieron cartas a personajes influyentes y se enviaron comisionados a los cabildos de las provincias en referencia, ofreciéndoles asientos  para su representación en el gobierno de Quito,   liberación de impuestos y otras mejoras en el comercio regional. Vanos intentos. Los grupos de poder criollo  en la región,  fidelistas e inclinados ante el Consejo de Regencia, vieron en la Junta de Quito un peligro para sus autonomías, por lo que tomaron distancia  pasando a propiciar la contrarrevolución. Desde Lima el Virrey José de Abascal decretó la liquidación de la Junta enviando un ejército al mando del Coronel Manuel Arredondo.
En Venezuela la primera Junta de Gobierno  registra en su acta de constitución: “...Este pueblo que se halla en total orfandad, no sólo por el cautiverio del señor Don Fernando VII, sino también por haberse disuelto la junta que suplía su ausencia en todo lo tocante a la seguridad y defensa de sus dominios invadidos por el Emperador de los franceses,..”,  “…una gran porción de él congregada en las inmediaciones de estas casas consistoriales, levantó el grito, aclamando con su acostumbrada fidelidad al señor Don Fernando VII y a la soberanía interina del mismo pueblo;…”,    “¡Viva nuestro rey Fernando VII, nuevo Gobierno, muy ilustre Ayuntamiento y diputados del pueblo que lo representan!”. Valga   destacar como obra importante de esta Junta  las elecciones que convocó para elegir un Congreso General de las Provincias,  con el objeto de establecer un gobierno constitucional. El reglamento de elecciones aseguró  el voto a  los hombres libres mayores de veinticinco años y propietarios de bienes, excluyendo a las mujeres, esclavos, y demás  sectores populares  proletarizados. Con tales condicionantes, el resultado de las elecciones realizadas entre octubre y noviembre de 1810 fue un Congreso conformado por representantes de la oligarquía criolla, el mismo que evidentemente no pudo realizar mayores transformaciones económicas y sociales que las que convenía a sus intereses.   
Sobre la Junta de Buenos Aires que no juró fidelidad  al Consejo de Regencia, pero si declaró mantener lealtad al rey depuesto, los historiadores argentinos han convenido en señalar que tal lealtad no fue más que una maniobra política de  ganar tiempo para fortalecer la causa patriota,  maniobra que fue desplegada por la primera junta, la junta grande, los triunviratos primero, segundo y tercero y los directores supremos, hasta que se declaró la independencia en 1816. Sobre la maniobra en cuestión Cornelio Saavedra cursó la siguiente  carta a Juan José Viamonte,  con fecha 27 de junio de 1811:
“...las Cortes extranjeras y muy particularmente la de Inglaterra, nada exigen, más que llevemos adelante el nombre de Fernando y el odio a Napoleón; en estos ejes consiste el que no sea (Inglaterra) nuestra enemiga declarada... la Corte de Inglaterra... no se considera obligada... a sostener una parte de la monarquía española contra la otra... a condición que reconozcan su soberano legítimo... luego, si nosotros no reconociésemos a Fernando, tendría la Inglaterra derecho... a sostener a nuestros contrarios... y nos declararía la guerra... En medio de estas poderosas consideraciones quiere el... ciudadano Zamudio se grite: ¡Independencia! ¡Independencia! ¿Qué (se) pierde en que de palabra y por escrito digamos: ¡Fernando! ¡Fernando! “ (M. Deleis y col. Cartas que hicieron la historia, Buenos Aires, Edit. Aguilar, 2001, pág 116)

Aquí es importante destacar que la insurrección de mayo de 1810 fue motorizada por  grupos de criollos que  tuvieron como fin común expulsar del poder al Virrey Cisneros, pero que tenían diferencias  internas:  una fracción de progresistas representados por Moreno, Castelli, Belgrano y Paso que aspiraban a una reforma política, económica y  con derivaciones sociales; otra fracción de militares y burócratas liderados por Saavedra que pretendían desplazar a los españoles del ejercicio del poder, pero heredando sus atribuciones y privilegios. Por otra parte la fracción de los comerciantes y hacendados que subordinaban la política a los intereses económicos, particularmente el comercio con los ingleses; por último otros grupos que oscilaban entre reemplazar la autoridad del Consejo de Regencia por la de Carlota Joaquina de Borbón o por la corona británica. A esto se agrega  el interés  de Gran Bretaña por captar el mercado de América colonizada por España, pero que por estar en guerra contra el expansionismo de Francia  napoleónica debía impulsar una política de alianza con España en Europa, en tanto que en América presionaba porque las manifestaciones independentistas no se acentuaran mientras no se superase la crisis europea.
A semejanza de las juntas americanas ya referidas, la de Santa Fe de Bogotá y la de Chile también surgieron proclamando su fidelidad al monarca ausente  e ignorando  al Consejo de Regencia. La Junta Suprema de Santa Fe  se  constituyó cancelando al virreynato de Nueva Granada y eligiendo curiosamente como su primer Presidente al depuesto virrey Antonio Amar y Borbón, hecho que por exigencia popular  fue corregido a los pocos días con la destitución de tal personaje. Varias ciudades sumaron su adhesión a la Junta de Gobierno, aunque por la convocatoria de un congreso para la elaboración de una constitución del nuevo Estado se dividieron tempranamente en  centralistas y federalistas. Las otras ciudades se mantuvieron fieles a los realistas. El país ingresó a una guerra civil, la cual se resolvió años más tarde con la independencia,
Muestra del acendrado fidelismo de los criollos chilenos fue la elección de una junta de gobierno presidida  por el propio representante del Rey de España, don Mateo de Toro Zambrano y Ureta, con titulo nobiliario Conde de la Conquista. Este personaje se había desempeñado anteriormente como Corregidor de Santiago; en los momentos previos a la constitución de la Junta de Gobierno  fungía como Gobernador Interino de la Capitanía General de Chile. Murió cinco meses después,  por lo que no tuvo mayor participación en el proceso de  la independencia.

Carácter y significado de las juntas
El movimiento  insurreccional de las Juntas de 1809-10, no fue ni pretendió ser una revolución social en el sentido más integral del término,  sino una  lucha político-militar de tendencia inicial autonomista, con posterior evolución al separatismo,  dado los intereses de su  clase dirigente, la clase criolla, que dicho sea de paso no fue una clase homogénea sino fraccionada: los criollos comerciantes ligados al monopolio,  los criollos intelectuales entre separatistas y fidelistas, los criollos progresistas y los conservadores entre pro-monárquicos y republicanos.
El movimiento  de 1809-10 no pretendió cambiar  la estructura económico-social del régimen colonial, sólo se orientó al cambio de la forma de gobierno pasando de virreynato a república,  por lo que después, concluida la guerra hacia 1824 y 1825, se puede observar que  en lo interno continuaron las injustas relaciones sociales de producción y en lo externo la dependencia de nuestra economía, en este caso dependencia respecto a  Inglaterra expansionista con la primera revolución industrial (2). La  fracción criolla dominante (aristócratas militares secundados por civiles), que venía de ser copartícipe con la clase peninsular en  la explotación colonial,  fue incapaz de poner en marcha una reforma agraria en tanto ésta afectaría sus propios intereses. Igualmente no asumió la gran tarea de la modernización industrial del país,  porque eso no  estaba en  de sus propósitos. 
Los venezolanos Salvador de la Plaza y Gustavo Machado en una interesante co-producción  han puntualizado que la independencia “no se inició como una revolución social”(3), afirmación que Plaza la ratificó y la amplió después, cuando expresa:  “La independencia no transformó la estructura económica. El poder  político pasó de manos del rey de España a la de los ‘criollos’ grandes propietarios de tierras y esclavos y a los ‘generales’ que se habían formado en las guerras y que a su vez se habían convertido en grandes propietarios “(4). Asimismo, en uno de sus últimos trabajos,  habría de concluir que “la revolución social que esa sociedad requería para salir del estancamiento y progresar quedó, en consecuencia, indefinidamente aplazada”(5). Lo que en el Perú Agustín Barcelli califica “revolución traicionada”,  o Julio Roldán “una burda estafa”.
Por otra parte el argentino Milciades Peña refiriéndose al plan del radical Mariano Moreno en Argentina, asevera: “Su objetivo era barrer a la burocracia virreinal y sus aliados -que tal era el objetivo de la revolución política-. Pero nada más, y eso no es una revolución democrática. Es verdad que Mariano Moreno invitaba al levantamiento de los gauchos orientales contra los restos del poder virreinal, pero también los españoles llamaban a los indios a levantarse contra los criollos. Es la táctica de provocar levantamientos en la retaguardia del enemigo, y nada más” (6). Evidentemente, en ambos bandos los combatientes eran provenientes de la clase hispano-criolla y de los grupos sociales fraccionados  y subordinados, al punto que se insinúa una guerra de independencia con caracteres de guerra civil.
Cuestionando al bicentenario de las juntas, el chileno Roberto Olivares sostiene: “Obviamente no seré yo quien después de casi dos siglos de “reconocerse” el 18 de Septiembre de 1810 como día de la Independencia, menos aún después de que durante los dos últimos “gobiernos de la concertación” se vienen haciendo anuncios de grandes inauguraciones y parafernálicos eventos, intente convencer a los lectores de que deberíamos “postergar” por ocho años las tan esperadas y anunciadas celebraciones.” Luego agrega: “La Independencia realmente y mediante la lectura del acta correspondiente en todos los pueblos y ciudades de Chile, se proclamó el día 12 de Febrero de 1818, aún cuando el mismo General O”Higgins reconoce en una carta escrita durante su exilio en Perú "... en primero de enero de 1818, como órgano de la voluntad nacional, declaré solemnemente la independencia de Chile en la ciudad de Concepción." (7)
Una posición chilena más radical, en la perspectiva de las reivindicaciones del pueblo trabajador,  expresa: “Los 200 años de la creación de la Primera Junta de Gobierno de 1810, encontrará a Chile bajo un gobierno de la derecha oligárquica. Cuando la reacción, ahora gobierno, celebre con fuegos de artificio el Bicentenario de la Primera Junta de Gobierno (no de la Independencia), los trabajadores estarán en pleno combate defendiendo sus conquistas.”  Semanario El siglo 22-3-2010 http://www.elsiglo.cl/Los-Trabajadores-y-el-Bicentenario.html (8)
Por otra parte desde México, mostrando disconformidad con la celebración del bicentenario de la independencia del país azteca,  Jesús Ramos Loreto sostiene “…a los mexicanos nos están induciendo los medios de comunicación manipulados por el sistema a celebrar 200 años de independencia. Pero la pregunta es: ¿realmente tendremos algo que celebrar? Libre realmente México como país nunca lo ha sido, desde su inicio como tal, siempre hemos vivido sometidos a los intereses de los Estados Unidos de América. Hoy en la actualidad con la globalización y el Sistema Económico Neoliberal, México vive sometido aun con mayor razón a las grandes presiones de los intereses de los grandes corporativos internacionales, que poco a poco se han ido adueñando del país nuevamente, sino ya territorialmente no dominan, si a través de los intereses económicos. Hoy la Banca ha dejado de ser nacional, para responder a los intereses de sus matrices que se encuentran en cualquier parte del mundo menos en México, lo mismo sucede con las compañías de comunicación, automóviles, etc.”(9).
Concluyendo
1.        Politicamente las juntas de gobierno de América de 1809-1810, incluyendo la de Paraguay de 1811, constituyeron gobiernos provisionales de carácter autónomo bajo dirección criolla, sujetos a fuertes contradicciones internas por las tendencias liberales, conservadoras, separatistas y fidelistas de sus componentes.
2.        Económicamente buscaron la ruptura del monopolio comercial impuesto por España a sus colonias, pero mantuvieron las injustas relaciones de producción que se proyectan hasta el presente.
3.        Socialmente se consolidó la superioridad de los criollos y se acentuaron  sus diferencias respecto a los otros componentes de la sociedad de clases en América en condición de subordinados.
4.        Ideológicamente las  direcciones criollas de las juntas se nutrieron  con los aportes teóricos de la ilustración europea y con las experiencias  de las revoluciones burguesas norteamericana y francesa, hasta donde les fue conveniente. 
5.        Las juntas de gobierno se inscriben como expresiones de lucha autonomista bajo dirección de las oligarquías criollas, consecuentemente en sus programas, cuando los tuvieron de manera expresa, se puntualizó la defensa de sus intereses más no estuvieron presentes las reivindicaciones fundamentales de las mayorías  nacionales. A doscientos años de la juntas de gobierno que surgieron en oposición al régimen colonial español, está pendiente la realización de una revolución social.

Bibliografía
1.  J. I. López Soria.                               La época del rompimiento. En Nueva historia general del Perú. Mosca
                                                                azul.Lima,1982
2.  Macera, Pablo                                    Visión del Perú, Cap VI).
3.  Plaza, Salvador de la  G.Machado    La  verdadera situación de Venezuela. La  Habana, reimpreso 1929.  México,
                                                                P.15.
4.  Plaza, Salvador de la.                         El problema de la tierra, Vol II, p. 9.
5.  Plaza, Salvador de la                         La  reforma  agraria  en Venezuela. Revista de Economía y  Cs. Ss. Nº 2 Ab-
                                                                may. 1969
6.  Peña, M.                                           Antes de Mayo.  Fichas, Bs. As., 1973, pgs. 76 y 103.
7.  Olivares, Roberto                               Celebración  del  Bicentenario en  Chile ¿pero de qué?  en  Rancahuaso.21-
                                                                09-2009 
8.  Semanario El siglo                            Art del 22-3-2011 http://ww.elsiglo.cl/Los-Trabajadores-y-Bicentenario.html
9.  Ramos Loreto, Jesús.                        ¿Bicentenario de la Independencia de México?Lahoradelpueblo.blogspot.com/
-   Sánchez, Luis Alberto                        Historia General de América, 3 vols. EMISA Edit.Lima, 1987.